¿Qué es el Milenialismo Presente?
El Milenialismo Presente es una postura escatológica que enseña que el Milenio de Apocalipsis 20:1-10 no es un período literal de mil años, sino una expresión simbólica de un tiempo definido por Dios.
El término «mil años» se usa en forma metafórica para referirse a la situación actual del Pueblo de Dios, en la cual el Señor Jesucristo ESTÁ reinando ahora, de forma literal, desde su ascensión a los cielos —tras su resurrección— habiendo retomado su trono celestial y su corona. Este reino culminará con Su Segunda Venida. A este reino le conocemos como el Reino del Hijo.
Tomando el mismo esquema que el pastor Rafael Alcántara emplea para introducir el Amilenialismo, desarrollamos a continuación el orden y la naturaleza de los eventos según el Milenialismo Presente, complementándolo con otros eventos.
Eventos por venir
- Gobierno actual del Mesías en un reinado espiritual y literal. Mt 28:18 · 1 P 3:22
- La persecución sin precedentes del Pueblo de Dios por incitación directa de Satanás, quien será desatado. Ap 20:3
- La segunda venida de Cristo, en un evento único y literal. Mt 24:30 · Mt 25:31
- El Israel étnico, al ver al Mesías regresar, por una muestra de gracia soberana y masiva vendrá a salvación, reconociendo a Jesús como aquel a quien traspasaron. Zac 12:9-10 · Jn 19:37 · Ap 1:7
- Como consecuencia, habrá una resurrección general de los muertos (para gloria eterna los que murieron en Cristo; para condenación los que murieron sin Él), y los nacidos de nuevo que estén vivos serán arrebatados al Señor en el aire. Mt 24:31 · 1 Ts 4:17
- Los enemigos de Cristo serán vencidos y se celebrará el juicio final, siendo el infierno su destino eterno junto a Satanás y los demonios. Mt 13:38-42 · Ap 19:20 · Ap 20:10
- Jesucristo, Rey del Milenio Presente, tras abolir todo dominio y poner a todos sus enemigos bajo sus pies, cederá el reino al Dios y Padre, concluyendo el Milenio Presente y el Reino del Hijo. 1 Co 15:24-28
- Finalmente, el mundo actual será destruido por fuego, y el pueblo de Dios habitará un cielo nuevo y tierra nueva por toda la eternidad. A este reino lo conocemos como el Reino del Padre. Is 65:17 · 2 P 3:13 · Ap 21:1
La atadura de Satanás
La atadura mencionada en Apocalipsis 20:1-3 es parte de la simbología del pasaje. Según Antonio Hoekema, hace referencia a que, en primer lugar, Satanás no puede evitar la propagación del evangelio; y en segundo lugar, que tampoco puede juntar a los enemigos de Cristo para atacar a la iglesia.
Podemos añadir que, en su gloriosa resurrección, Jesucristo despojó a Satanás del gobierno que este había usurpado al primer Adán en la tentación del Edén, asestándole un golpe letal —gobierno que no logró usurpar al Segundo Adán en la tentación del desierto.
Si bien la maldad del mundo actual se explica por la naturaleza depravada del hombre no regenerado, también es necesario señalar que, por la futura liberación temporal de Satanás, dicha maldad se amplificará, incitando a los gobiernos de este mundo caído a iniciar una persecución nunca antes vista contra el Pueblo de Dios.
El Pueblo de Dios
Por Pueblo de Dios —o el Israel de Dios— se entiende el conjunto de los escogidos de Dios desde antes de la fundación del mundo. Desde Adán ha ido siendo conformado por los escogidos pre-abrahámicos, y a partir de Abraham —y de la promesa de bendecir a través de él a todas las familias de la tierra— por la línea de Isaac y luego de Jacob, llegando a ser la nación de Israel.
En Cristo, mediante el nuevo pacto —su muerte sustituta y propiciatoria que justifica de una vez y para siempre a los escogidos del Padre, tanto del viejo como del nuevo pacto— es añadida la iglesia (judíos y gentiles) al remanente escogido del Israel étnico, conformando el Pueblo de Dios. El plan eterno de Dios consistió en hacer de ambos pueblos uno solo (Ef 2:11-22).
Esta verdad es revelada progresivamente mediante las analogías de las esposas del varón de Dios (Raquel y Lea; Ruhama y Lo-Ruhama), la analogía del olivo en Romanos 11:17-21 (uno natural —Israel nacional— y otro silvestre injertado —gentiles—) y la analogía de los dos rebaños en Juan 10:16.
«La eclesiología nace de la soteriología, y culmina en la escatología. Por lo tanto, una soteriología correcta y bíblica te conducirá a una eclesiología correcta y bíblica, y de ahí, a una escatología correcta y bíblica.»
Nota: Si quieres saber más acerca de esta apasionante temática consulta por el libro «El Milenio que NADIE esperaba» escrito por el pastor Hugo Gálvez.
¿Quieres profundizar en la Palabra?
Cada domingo predicamos la Escritura versículo a versículo. Ven a conocernos, o conoce primero el evangelio que lo sostiene todo.