Creemos que la Biblia es la revelación escrita de Dios: completa, inerrante y suficiente en todos los aspectos. Sostenemos que las Escrituras son «exhaladas por Dios» y, por lo tanto, completamente autoritativas en y de sí mismas; no basan su autoridad en ninguna iglesia, concilio o credo, sino que son autoritativas simplemente porque son la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios es la autoridad final de nuestra fe y práctica.
Consideramos a Dios Uno y Trino, eternamente existente como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Proclamamos al Señor Jesucristo como Salvador y Señor, y entendemos a sus miembros unidos a Él como un solo cuerpo.
La obediencia bíblica se expresa en el estudio y práctica de la Escritura, oración constante —privada y pública—, amor cristiano, labor evangelizadora y vida personal y familiar. Quienes ingresan a la iglesia formulan pública y voluntariamente su fe en Jesucristo como Salvador personal, junto con el bautismo bíblico por inmersión total en agua.